La sala de exposiciones del Aulario del Campus de Palencia acogerá del 9 de febrero al 12 de marzo de 2026 la exposición temporal «De figurantes a protagonistas: las víctimas de ETA en el cine», una muestra que analiza la evolución del tratamiento de la organización terrorista y sus víctimas en el medio audiovisual durante los últimos cincuenta años.

La exposición está organizada por el «GIR Franquismo y Transición en Castilla y León. Historia con fuentes orales» de la Universidad de Valladolid, en colaboración con la Junta de Castilla y León y el Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo. Asimismo, ha sido comisariada por Santiago de Pablo Contreras, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad del País Vasco, y por David Mota Zurdo, profesor titular de Historia Contemporánea de la Universidad de Valladolid, que ha adaptado la exposición a la sede palentina de la citada universidad.

Relato audiovisual y memoria del terrorismo

La muestra pone el foco en el enorme poder de los productos audiovisuales para fijar imágenes y percepciones colectivas sobre la historia reciente. De hecho, el título «De figurantes a protagonistas» es en sí mismo una invitación a la reflexión, porque recoge el cambio progresivo en la imagen que el cine ha proyectado de las víctimas del terrorismo.

Durante décadas, como se observa en la muestra, las víctimas fueron un elemento del attrezzo, relegadas a un espacio subsidiario, vinculado al momento de su asesinato. Una ausencia de la que, sin embargo, el cine no fue el único responsable: fue reflejo de la sociedad, del silencio y ostracismo en que vivieron las víctimas, donde imperó el miedo y los tabúes, así como mantras como «el algo habrá hecho». Entre las décadas de 1970 a 1990, los años más mortíferos del terrorismo en España, el cine, al igual que la sociedad, invisibilizó a las víctimas y las sumergió en una profunda soledad. Todo cambió a partir de 1997, tras el asesinato de Miguel Ángel Blanco. Fue entonces cuando el audiovisual, al igual que la mayor parte de la sociedad, contribuyeron a situar a las víctimas en el centro del relato.

Películas de ayer y de hoy

La exposición contextualiza, por tanto, el paso de la invisibilidad al reconocimiento, desde los años de la Transición hasta la actualidad, repasando títulos clave como Comando Txikia (1976), Operación Ogro (1979), El proceso de Burgos (1979) o La fuga de Segovia (1981) hasta llegar a producciones recientes como La infiltrada (2024). Estamos ante un recorrido que permite observar cómo ETA apareció inicialmente romantizada, caracterizada como reacción a la represión franquista. Ahí, las víctimas desaparecieron de un relato que se mantuvo inalterable hasta la década de 1990. Fue entonces cuando se produjeron los primeros cambios, pues el foco se empezó a desplazar hacia las víctimas. Esto evidenció un cambio ético y narrativo en el cine, fruto del empuje social y el rechazo de la sociedad civil al terrorismo. Precisamente, esto se subraya así en la exposición, considerando que el cine,  como reflejo de la sociedad, contribuyó a generar actitudes, conciencia histórica y memoria colectiva.

Estamos, pues, ante una muestra de marcado carácter didáctico y divulgativo: una oportunidad para acercar el conocimiento histórico a públicos que habitualmente no acceden a la investigación académica. Porque el cine es una puerta de entrada para comprender el fenómeno del terrorismo y sus consecuencias humanas en un contexto donde se están llevando a cabo diferentes batallas por imponer un relato sobre la memoria traumática del terrorismo.

Datos prácticos

  • Lugar: Sala de exposiciones del Edificio A (Aulario), Campus La Yutera de Palencia. Avenida de Madrid, 50. 34004 Palencia
  • Fechas: Del 9 de febrero al 12 de marzo de 2026
  • Entrada: Libre y gratuita

Cartel de la exposición de las víctimas de ETA.

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