Información de interés: Las hojas de las especies perennes se caracterizan por permanecer en la planta durante todo el año o por más de una temporada, siendo renovadas gradualmente en lugar de caer todas a la vez, lo que asegura que la planta siempre tenga follaje y pueda continuar la fotosíntesis. Estas hojas suelen ser más resistentes y adaptadas a condiciones adversas, presentando a veces ceras o una forma que favorece el deslizamiento de la nieve o la resistencia al viento.
Existen dos tipos de hoja perenne: De hoja ancha o plana: Tienen hojas simples y son comunes en árboles como el laurel, la encina, el madroño o el aligustre. De aguja o escama: Son hojas estrechas y alargadas, típicas de los pinos, abetos, cedros, cipreses y enebros.